RESEÑA,
del escritor
IVÁN HUMANES:
La lengua en juego o contra el academicismo, la literatura encorsetada
y la letra impuesta. "Los académicos/ forman un círculo/ acabado,/ se
sientan, toman café, hablan/ de sociedad y para la sociedad,/ dirigen
periódicos, escriben/ libros.", nos dice Agustín Calvo Galán
(Barcelona, 1968) en su poema Casino académico II. Y es que el poemario
de Calvo Galán es libertad de forma y contenido, constatación de que,
pese al aire nuevo que supone que un poemario como el suyo y
editoriales como Excodra se cuelen por los intersticios de la
literatura, lo caduco continúa en copulación eterna. "¿Por qué habéis
dicho todos/ que en España hay dos bandos,/ si aquí no hay más que
polvo?" se pregunta León Felipe en los versos que Calvo Galán trae como
previo a su poemario.
Algo de macabro, casi eclesiástico, hay en esas instituciones que
marcan la pauta y el ritmo de lo que debe ser y que acumulan hombreras
con caspa y dedos señalando. Con sus juegos de poder e imposición de la
cultura por orden y mando... ¿Se conoce algún golpe de Estado, con
pistola y todo, en esos cenáculos de poder? Agustín Calvo Galán, con el
arma en el cinto, nos trae su poemario con la intención de nueva savia.
Pues el resultado de un país también se mide según la libertad con la
que la tinta corre en la página en blanco. La postura del académico y
el escritor de oficio, aposentado en el stablishment, es dañina. Y es
un exceso la tergiversación de la historia según el color del que
alecciona. Y de ahí la denuncia poética que recorre La lengua en juego.
Y es que, como dice el autor: "Los académicos/ no saben que la lengua/
sobrevivirá/ a pesar de ellos."